QUIZÁ MAÑANA

vida

Empezó escribiendo un diario cada día un rato antes de acostarse, pero el tiempo se le quedaba corto para relatar todo lo que le había sucedido y todo lo que había pensado durante la jornada, así que paulatinamente fue dedicándole más tiempo. Llegó un momento en que se pasaba el día entero escribiendo en su diario sobre lo que lo que estaba escribiendo. El diario se convirtió en su vida.

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En aquella comunidad la muerte no existía. Cuando alguien fallecía, decían que se había ido al otro barrio, que había pasado a mejor vida, que había subido al cielo, que había estirado la pata, que se había quedado frito, que había doblado la servilleta, que había hincado el pico, que había liado los bártulos. Todos estaban gozosos de su inmortalidad, y el mismo gozo les hacía vivir muchos años.

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